“Recuperemos la capacidad de jugar y la diversión”

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En estos tiempos, donde todo parece ir contra reloj, donde las horas no alcanzan, donde el día se pasa en un abrir y cerrar de ojos, donde el ser humano no para, no tiene tiempo, se dejó de lado la importancia del juego. Por eso, en primera instancia, te invito a preguntarte ¿cuántas horas del día le dedicas al juego con tu hijo? ¿Cuántos minutos al día estas “libre” para dedicarte a fortalecer el vínculo con tu hijo?

La importancia del juego en la niñez es fundamental, primero porque acompaña el desarrollo psicoemocional del niño, segundo, y es lo que interesa destacar porque fortalece el vínculo los padres y madres, y otros referentes cuidadores.

El desarrollo psicoemocional tiene dos direcciones: una de adentro a afuera; el niñe se desarrolla sobre sí mismo incorporando habilidades y capacidad simbólica para después abrirse y socializar. La segunda dirección es afuera a dentro; donde lo procesos psicológicos superiores (lenguaje, dar significado, habilidad motora, planificación, síntesis, etc.) surgen en sus inicios en el plano social apoyado fundamentalmente en el otro adulto o por que acompaña, para después, interiorizarse y pasar al plano individual.

El juego apoya y resulta la herramienta primordial para favorecer este desarrollo en la temprana infancia.

¿Por qué jugar? porque es un derecho que tienen los niños y porque es su modo de expresión.

La primera infancia es el período de mayor y más rápido desarrollo de la vida de una persona. Durante esta etapa se construyen las bases del futuro de cada niñe, de su salud, bienestar y educación. Por eso, es necesario que en esta etapa todos reciban oportunidades que permitan una vida plena y productiva y el ejercicio de sus derechos.

Los primeros años de vida son los más importantes para el desarrollo de una persona. La evidencia de la neurociencia muestra que las experiencias de esos primeros años afectan la estructura y funcionamiento del cerebro y la vida psíquica, que dependen de la interrelación entre factores genéticos y del medio ambiente, así como de la nutrición, el contacto, las caricias, las palabras y la interacción (Engle, Fernald, Alderman y otros, 2011; Shonkoff y Phillips, 2000). La infancia temprana es un período corto pero único en el que los niñes necesitan atención, oportunidades para explorar y estímulos adecuados que les permitan desarrollar su potencial.

Es indispensable que padres, madres y cuidadores tengan información sobre las prácticas de crianza y cuidados de calidad para el desarrollo infantil temprano, y también promover cambios de comportamiento que sienten bases sólidas para el desarrollo de los niñes. Desde el nacimiento hasta el inicio de la escuela, los niñes hacen importantes progresos en el desarrollo cognitivo (entienden conceptos), la adquisición del lenguaje (usan un vocabulario más extenso, elaboran oraciones más largas y complejas), el desarrollo social y emocional (disfrutan de jugar con pares) y las actividades pre académicas (sostienen un lápiz, reconocen letras y números). Los padres deben apoyar este proceso con prácticas de crianza que promuevan el aprendizaje del niñe y deben favorecer los ámbitos de juego, indispensables para un desarrollo integral.

Jugar es la mejor forma de enseñar, estimular y hacer felices a los niños. Además, mejora la convivencia y cada juego, por más sencillo que sea, siempre tiene un valor afectivo para el niño

.Cuando los padres juegan con sus hijos mejoran su relación, el adulto se convierte en otro jugador y, al igual que el niño, imagina, inventa y representa personajes.Un padre aprende a conocer mejor a su hijo

Te has preguntado ¿cómo jugar en casa?; el hogar es un escenario para dejar “volar” la imaginación, donde cada espacio de la casa se convierte en un lugar mágico.  Los juegos dependen de la edad del niño y de sus gustos.

Crónica realizada por el área del Polo de la Niñéz sobre la
importancia del Juego

 

 

 

 

 


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